Krill, ballenas y surgencia: explorando los secretos del Cañón Isla Chañaral

El trabajo corresponde a la primera etapa de un proyecto financiado por el Concurso ANID de Acceso a Embarcaciones.

El Archipiélago de Humboldt es una zona muy importante para la conservación de la fauna marina, albergando a gran parte de la población reproductiva del Pingüino de Humboldt, así como a varias especies de cetáceos residentes y migratorios. Hacia el norte del archipiélago encontramos a la Isla Chañaral, que cuenta con un cañón submarino del mismo nombre descrito por investigadores del COPAS en 2024: este corresponde a un área de alimentación de ballenas en primavera, verano y otoño, las que se pudieron observar numerosamente a fines de marzo en el contexto de una campaña oceanográfica. Un equipo interdisciplinario, que contó con la participación de personas de varias universidades y centros científicos –como el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), la Universidad del Bío-Bío, la Universidad de Los Lagos, la Universidad Católica del Norte y el Centro i~mar, entre otros–, se embarcó  con la finalidad de entender la relación entre el Cañón Isla Chañaral y la alta afluencia de ballenas, poniendo especial atención sobre sus concentraciones de krill, condiciones físico-químicas y circulación asociada a condiciones de surgencia costera.

El trabajo en terreno se llevó a cabo en el marco de un proyecto liderado por la Dra. Susannah Buchan, investigadora de los Centros COPAS Coastal y CEAZA, así como reconocida oceanógrafa en el estudio de los cetáceos. La Dra. Buchan destaca que “el terreno coincidió con un evento grande de alimentación, donde llegaron muchas ballenas al cañón”, un grupo que, añade, permaneció durante varios días en la zona. Sofía Álvarez, analista acústica de COPAS que participó en tareas de marcaje de ballenas para su seguimiento, análisis de datos y logística, entre otras, comenta que la campaña abarcó mucho trabajo, logrando marcar un total de 17 ballenas durante el mes de marzo.

“Nunca había visto tantas ballenas en mi vida al mismo tiempo”, afirma por su parte el Dr. Gonzalo Saldías, investigador del Centro COPAS Coastal y de la Universidad del Bío-Bío, quien se dedicó al estudio del cañón submarino junto a otros colegas. En este aspecto, el Dr. Saldías afirma que la campaña es relevante para cuantificar claramente la surgencia local topográfica que realiza el Cañón Submarino de Chañaral. Este fenómeno se refiere al ascenso de aguas profundas debido a factores como cambios en el nivel del mar y variaciones de gradientes de presión además del potencial acople con la forzante del viento, generando que el cañón bombee agua hacia aguas someras de la plataforma continental, trayendo consigo grandes concentraciones de nutrientes que sustentan la productividad de su ecosistema.

Esta productividad se refiere a que en el área de estudio se encontraron grandes cantidades de eufáusidos, pequeños crustáceos que son mayormente conocidos como krill. “En esta campaña encontramos abundancias de krill tan altas que no fuimos capaces de guardar toda la muestra, y al mismo tiempo, nos topamos con un frenesí alimenticio de ballenas fin”, afirma Macarena Díaz Astudillo, investigadora post-doctoral Fondecyt y COPAS Coastal l, quien se especializa en el estudio de este tipo de zooplancton y agrega que el evento es un indicio de que donde está el krill, están sus grandes depredadores. Frente que también cobra relevancia al considerar que, según cuenta la investigadora, el krill canaliza una gran proporción de la energía que producen los productores primarios a niveles tróficos superiores, constituyéndose como un componente clave para la salud de los ecosistemas.

A lo largo de los nueve días de campaña, otra parte del equipo se dedicó al estudio de condiciones como temperatura, salinidad y oxígeno, valiéndose para ello de un instrumento llamado Wire Walker, cuyo anclaje estuvo a cargo del Dr. Diego Narváez, investigador principal del COPAS Coastal. Según explica, este instrumento se caracteriza por recolectar datos subiendo y bajando en el agua con el movimiento de las olas, lo que le permite operar independiente de que una persona lo dirija en el sitio. Asimismo, por el lado de la biogeoquímica, el Dr. Marcelo Gutiérrez, también del COPAS, participó trabajando con el Cytobot, instrumento utilizado para medir clorofila e identificar las especies de fitoplancton presentes en el agua superficial.

Según cuentan las y los participantes de la campaña, el análisis de las muestras recogidas, así como los resultados en general del trabajo realizado, tomarán cierto tiempo, ya que se trata de un proceso largo. Sin embargo, se espera que para el Congreso de Ciencias del Mar a realizarse en la última semana de mayo se puedan presentar algunos datos de distribución de ballenas y mediciones físicas integradas, dentro del contexto de un simposio enfocado en el Laboratorio Natural del Archipiélago Humboldt, zona que forma parte de la red de Laboratorios Naturales reconocidos por la ANID.

Finalmente, cabe destacar que este proyecto surgió a partir de la reunión plenaria que se realiza anualmente en COPAS Coastal, donde se planteó la necesidad de llevar a cabo una campaña integrando las diversas disciplinas que, hasta el momento, estudiaban la zona de forma separada. Este trabajo representa un paso clave hacia la comprensión de los vínculos ecológicos en esta zona crítica y refuerza la importancia de la investigación colaborativa para la conservación marina en Chile. El proyecto contempla una segunda campaña, que se espera llevar a cabo en noviembre de este año.

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