Fortaleciendo el estudio de biotoxinas emergentes y la colaboración científica internacional en Chile

Se contó con el apoyo de expertos de nivel mundial e instrumentos de alta tecnología para estudiar nuevas toxinas autóctonas del país.

El investigador doctoral del Laboratorio de Biotoxinas UdeC y el Centro COPAS Coastal, Alexander Brevis, concluyó recientemente su pasantía en el Instituto Alfred Wegener – Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina (AWI, por su sigla en alemán), en Bremerhaven, Alemania. Una oportunidad que se dio en el contexto de su tesis, enfocada a explorar la presencia de biotoxinas marinas lipofílicas emergentes en moluscos chilenos, fortaleciendo así tanto su estudio como la colaboración científica entre el instituto AWI, LBTx-UdeC y COPAS Coastal.

Con el patrocinio del Dr. Bernd Krock, colaborador de COPAS Coastal y uno de los especialistas más destacados en el ámbito de las biotoxinas marinas, Brevis realizó análisis exhaustivos de espectrometría de masas con instrumentos de alta tecnología, utilizando métodos propios del AWI y desarrollando otros nuevos. Gracias a ello, se detectaron cinco biotoxinas marinas que no cuentan con registros previos en el resto del mundo, razón por la que se les denomina “emergentes”. 

¿Qué implica? Que podríamos estar ante biotoxinas marinas autóctonas, propias de la costa chilena.

“Este descubrimiento representa un avance significativo en el estudio de toxinas emergentes y abre nuevas líneas de investigación en torno a sus efectos toxicológicos, así como su posible impacto en la salud pública y la seguridad alimentaria”, afirma Alexander Brevis. Lo cual cobra especial importancia al considerar que las biotoxinas marinas lipofílicas –como su nombre indica– se disuelven preferentemente en grasas y aceites, adhiriéndose al tejido adiposo de diversos organismos de la cadena alimentaria, desde los peces y los mariscos, hasta los seres humanos.

Según cuenta el investigador, el proceso para llevar a cabo este hallazgo le permitió nutrir sus conocimientos y mejorar sus enfoques de trabajo, con la intención de implementarlos tanto en su tesis como en el LBTx-UdeC, dirigido por la Dra. Allisson Astuya.

Cofinanciada por la beca de Beneficios Complementarios de la ANID y la Dirección de Postgrado de la Universidad de Concepción, esta experiencia académica supone un avance significativo para la investigación chilena. No sólo por el fortalecimiento de la colaboración científica con otros países, sino que también por su aporte al estudio y la comprensión de nuevas biotoxinas marinas potencialmente perjudiciales, tanto para los ecosistemas, como para la salud pública. Aspectos que, en un ambiente marino cambiante, son de suma importancia para el desarrollo científico en la materia.

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