Impulsando la colaboración latinoamericana en el estudio de biotoxinas marinas

La instancia permitió estrechar lazos entre instituciones científicas mexicanas y chilenas.

Dos meses fueron los que Ana Emilia Ramos, estudiante de doctorado adscrita al Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR), se integró al trabajo del Laboratorio de Biotoxinas de la Universidad de Concepción (LBTx-UdeC), bajo la supervisión de la Dra. Allisson Astuya, directora del mismo e investigadora principal de COPAS Coastal. Esto se dio en el contexto de una pasantía doctoral organizada con el objetivo de estudiar biotoxinas marinas mediante análisis químicos y toxicológicos, utilizando muestras de ocho géneros de dinoflagelados presentes en Bahía de La Paz, México. Entre las especies analizadas, se incluyeron las microalgas Ostreopsis cf. ovata y Vulcanodinium rugosum, potencialmente dañinas para la salud marina y humana.

A lo largo del proceso, Ana Emilia se capacitó en metodologías de análisis como la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas (LC-MS/MS), que permite al laboratorio identificar, cuantificar y caracterizar toxinas de forma precisa en mezclas complejas. Como fruto de su trabajo, se determinó que el dinoflagelado  V. rugosum presenta un alto potencial citotóxico sobre células de peces (RTgill-W1, CHSE-214) y mamíferos (Neuro-2A). Asimismo, detectaron la presencia de toxinas en diferentes cepas de cuatro especies de dinoflagelados: Gambierdiscus sp., Vulcanodinium rugosum, Amphidiniumoperculatum y Amphidiniumcarterae.

“El trabajo de Ana Emilia fue intenso”, describe la Dra. Astuya, “evaluó efectos de citotoxicidad de microalgas tóxicas bentónicas diferentes a las que usualmente trabajamos nosotros”. La experta destaca la diligencia de la estudiante, señalando que fue un aporte enriquecedor para todo el equipo y que cumplió con creces los objetivos de la pasantía. De igual forma, la experiencia permitió reforzar la colaboración con la Dra. Christine J. Band Schmidt, quien guía su tesis.

La propia Ana Emilia afirma que “los resultados obtenidos durante esta estancia fueron satisfactorios y contribuyen al fortalecimiento de futuras colaboraciones científicas entre investigadores e instituciones de Chile y México”, como lo son, en este caso, el CICIMAR y la Universidad de Concepción. ¿Qué tipo de colaboraciones? Desde el desarrollo de nuevos proyectos de investigación y publicaciones conjuntas, hasta el apoyo mutuo en el análisis de muestras de microalgas.Todo lo anterior permitiría impulsar el vínculo cooperativo entre ambas instituciones dentro del estudio de las biotoxinas marinas. Una rama que cobra especial importancia en el contexto planetario actual, donde el cambio climático podría llegar a expandir el alcance geográfico de las floraciones algales nocivas (FAN), afectando a una mayor cantidad de especies. Igualmente, cabe mencionar su relevancia en el desarrollo de la investigación latinoamericana en la materia, ya que, si bien países como Chile han logrado implementar metodologías y sistemas de monitoreo más avanzados, a nivel regional sigue existiendo una considerable brecha tecnológica para lograr un nivel de respuesta ideal ante eventos de toxicidad.

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