Corriente Sonora transforma datos del océano en una experiencia interactiva en Caleta Tortel

La instalación combina sonidos, luces, videomapping y modelos tridimensionales para convertir información oceanográfica de las costas patagónicas en una experiencia abierta a todo público.

El estero de Quitralco es un fiordo que se extiende desde el canal Moraleda, en el suroeste, hasta la falla Liquiñe-Ofqui, en el noroeste.  Fue declarado Santuario de la naturaleza por el  Decreto 600 de 1996, con el fin de preservar sus características ambientales particulares, tanto especies amenazadas como fauna marina típica. No es de extrañar, pues, que la ciencia posara sus ojos en este lugar, detectando rasgos que motivaron el Proyecto Fondecyt 1251038, cuyos resultados confirmaron que se trata del primer fiordo euxínico descrito en la Patagonia, y por ende, una ventana a lo que hoy conocemos como el océano antiguo. 

Según cuenta el Dr. Iván Pérez-Santos, investigador del Centro i~mar, académico de la Universidad de Los Lagos y líder de la investigación, un ambiente euxínico se caracteriza por dos cosas: la carencia de oxígeno (anoxia) y la presencia de sulfuro de hidrógeno (H2S). La gran pregunta que se planteó el estudio fue cuál era el origen de dichas condiciones en el fiordo Quitralco: ¿humano o natural? Según los resultados, estaríamos ante lo segundo, descartando el efecto antropogénico como desencadenante.

¿Cuál es la causa y cómo se determinó?

Los datos que permiten conocer la temperatura, salinidad y concentración de oxígeno del océano suelen permanecer ocultos detrás de gráficos y registros científicos. En Caleta Tortel, esa información adquirirá una nueva dimensión: podrá escucharse, observarse y recorrerse a través de una experiencia que combina ciencia, arte y tecnología.

Se trata de “Corriente Sonora”, iniciativa desarrollada por científicos y artistas del Laboratorio Crítico de la Imagen (Labcrimen) y el Centro COPAS Coastal de la Universidad de Concepción, que estrenará su montaje definitivo este lunes 5 de octubre, a las 18:00 horas, en la Casa de la Cultura de Caleta Tortel.

La propuesta busca acercar la investigación oceanográfica a públicos que habitualmente no tienen contacto directo con este tipo de información. Para ello, transforma registros obtenidos mediante sensores especializados en sonidos, proyecciones de luz, imágenes y modelos virtuales tridimensionales.

Del dato científico a una experiencia sensorial

El proyecto nació a partir del trabajo desarrollado en los canales australes de la Patagonia, donde investigadores estudian distintos cambios que experimentan los ecosistemas marinos.

Entre los datos utilizados se encuentran las variaciones de temperatura y salinidad, la concentración de clorofila y los cambios asociados al deshielo de los glaciares. Estos registros son procesados mediante herramientas de síntesis acústica, videomapping e interfaces digitales capaces de reaccionar a la información en tiempo real.

Así, fenómenos que normalmente son difíciles de visualizar se convierten en una experiencia dinámica. La instalación también incorpora la interacción de los visitantes, generando un vínculo entre los datos científicos y la percepción de quienes recorren el espacio.

Una creación que conecta Biobío y Aysén

Antes de llegar a la Patagonia, una primera etapa de “Corriente Sonora” fue presentada en el XLV Congreso de Ciencias del Mar, realizado en la Universidad de Concepción.

En ese contexto, la iniciativa incorporó lenguajes propios de las artes mediales dentro de un espacio dedicado tradicionalmente a la investigación científica. La experiencia permitió explorar nuevas formas de comunicar fenómenos relacionados con los ecosistemas acuáticos y sus transformaciones.

El proyecto también recoge experiencias desarrolladas directamente con comunidades locales.

Una de ellas fue el taller “Paisaje Sonoro”, realizado en Coyhaique y dirigido por la artista Valentina Villarroel, donde los participantes trabajaron técnicas de escucha y registro de sonidos en terreno.

A esto se sumó “Tránsito Material”, instancia guiada por la arquitecta Almendra Díaz, en la que se utilizaron herramientas de fotogrametría y escaneo tridimensional para digitalizar objetos representativos del territorio.

Parte de esas réplicas virtuales se incorporará posteriormente a la instalación, convirtiendo elementos vinculados al paisaje local en componentes de la experiencia.

Ciencia, arte y tecnología frente al cambio del océano

La propuesta articula el trabajo del Laboratorio Crítico de la Imagen y la investigación oceanográfica desarrollada por COPAS Coastal en zonas australes, estableciendo un puente entre disciplinas que habitualmente se comunican mediante lenguajes diferentes.

En “Corriente Sonora”, los datos dejan de ser únicamente información científica para convertirse también en una herramienta de exploración y comunicación.

La iniciativa cuenta con financiamiento del Fondart Regional, en la línea Creación Artística, Nuevos Medios 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, además del concurso Ciencia Pública, en la categoría Experiencias de Comunicación de Conocimientos en Espacios Regionales 2026, del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.

El estreno en Caleta Tortel marcará así una nueva etapa del proyecto, trasladando a uno de los territorios más australes del país una experiencia que busca que el público no solo conozca los cambios del océano, sino que pueda percibirlos a través de los sentidos.

Nota aparecida en El Diario de Santiago

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