Cambio climático: Especies cruciales para la pesca artesanal en la Patagonia podrían desplazarse de su hábitat dentro de las próximas décadas

Se trata de la sardina austral, el congrio dorado, la merluza de cola y la merluza austral.

En los fiordos patagónicos, un desplazamiento de apenas 20 kilómetros entre sus peces puede significar una jornada de pesca completamente diferente. Más tiempo de navegación, mayor consumo de combustible y cambios en el acceso a los recursos son algunas de las posibles consecuencias que enfrenta la pesca artesanal ante el cambio climático. Y, precisamente, eso es lo que indican los resultados de un estudio financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo  (ANID): cuatro especies trascendentales para la pesca artesanal en la Patagonia norte podrían desplazarse de su hábitat actual de aquí al 2050, de acuerdo con las proyecciones realizadas al complementar bitácoras de los propios pescadores con datos científicos y modelos climáticos globales.

Según cuenta Nicolás Muñoz, líder de la investigación, este desplazamiento no constituye una pérdida de hábitat generalizada, sino que cada especie responderá de forma distinta, siendo el  congrio dorado el que presenta mayor vulnerabilidad, con pérdidas de hasta un 28% de su hábitat ante el escenario de cambio climático más severo. Por su parte, la merluza y la sardina australes se desplazarán hacia sectores más protegidos en dirección sur y noroeste, rondando entre los 10 y 21 kilómetros. Mientras tanto, la merluza de cola se destacaría por presentar la respuesta más estable y tolerante dentro del sistema de fiordos.

“Quizás el resultado más relevante es que, aunque el desplazamiento de 10 a 20 km en estos recursos puede sonar moderado en mar abierto, dentro del sistema de fiordos esta distancia puede equivaler a la escala de viaje diaria de un bote artesanal”, afirma el candidato a doctor en Ciencias mención Manejo de Recursos Acuáticos Renovables, añadiendo que: “Esto se traduce directamente en recorrer mayores distancias de navegación, más gastos de combustible y cambios en la disponibilidad local del recurso para la flota artesanal”. 

¿Por qué ocurriría el desplazamiento?

En el caso de las merluzas y el congrio, el principal gatillante corresponde a la pérdida de oxígeno disuelto en las capas profundas del agua y al aumento de la temperatura del fondo a causa del cambio climático; forzando a dichas especies a buscar áreas más someras. En tanto, los factores determinantes para la sardina austral serían el aumento de la temperatura superficial del mar, cambios en los niveles de salinidad y la disponibilidad de alimento.

Sobre el estudio: un puente entre dos mundos

El estudio consideró los registros de bitácoras pesqueras artesanales y datos de evaluaciones hidroacústicas aportados por el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP). Toda esta información se complementó con datos satelitales y modelos climáticos globales, permitiendo la proyección de diversos escenarios posibles de aquí a 2050 en el contexto de cambio climático, desde los mejores hasta los peores.  Gracias al enfoque de modelos de distribución de especies, lograron modelar las preferencias ambientales de cada especie para predecir y generar los mapas de dónde se encontrarían las condiciones ideales para que estas habiten durante las próximas décadas.

Ahora bien, ¿cómo se aplicarían los frutos de todo el proceso de investigación?: “Idealmente, espero que estos resultados y conclusiones puedan servir como un “puente” entre dos mundos”, afirma Nicolás Muñoz. Por una parte, explica, se busca que el conocimiento recogido llegue a las comunidades de pescadores artesanales y sus dirigentes: “Queremos que tengan acceso a estos resultados para que puedan comprender estos cambios y planificar los esfuerzos ante futuros desplazamientos espaciales”.

Asimismo, destaca la importancia de que estas conclusiones lleguen a los tomadores de decisiones e instituciones pesqueras, con el fin de manejar el futuro del ecosistema con una mirada realista,  asumiendo que el mar y sus recursos ya se están moviendo a causa del clima. Un escenario global que, naturalmente, despierta y requiere de la colaboración entre entidades de diversos sectores.

Nicolás Muñoz, quien realiza su tesis con la guía del Dr. Luis Cubillos –investigador asociado del Centro COPAS Coastal de la Universidad de Concepción– afirma que: “Esta investigación es el resultado de un valioso trabajo en conjunto”, resaltando el rol crucial del financiamiento por parte de la ANID y el soporte fundamental entregado por COPAS Coastal. “Considero que, sin este respaldo institucional, sería inviable desarrollar ciencia con enfoque aplicado que atienda los requerimientos pesqueros actuales”, concluye.

El Golfo de Corcovado es una de las zonas relevantes para la pesca artesanal en el mar interior de la Patagonia.
Imagen contextual: Archivo COPAS Coastal.

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